Idea Central: Dios no es un acusador. El ve nuestro corazón, siente compasión, y trata de salvarnos.
Mensaje para hoy:
Es fácil leer las instrucciones y leyes establecidas por Dios en la Biblia y verlo mas bien como una especie de agente de policía cósmico que patrulla el mundo y hace cumplir su santa ley. De hecho Dios es el autor de cosas como los Diez Mandamientos y la Regla de Oro (“Traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes”). Pero Dios no está parado sobre cada uno de los mandamientos con los brazos cruzados y una regla en la mano esperando que “crucemos la línea” para azotarnos. Dios no es un acusador que quiere castigarte con la fuerza de su mano.
Las leyes de Dios están ahí para guiarnos a vivir una vida auténtica y santa. En su misericordia, Dios nos provee de principios rectores que trabajarán en contra del pecado, el egoísmo y el dolor. Cuando te sientes lastimado por haber roto una de esas leyes, Dios te consolará como un padre que consuela a un hijo herido, igual que un cónyuge soporta a su pareja a través de la tragedia, o como un amigo en cuyo hombro puedes llorar.
Compasión significa “sufrir con”. Dios sufre contigo. Dios no sostiene un espejo y dice: “¡Mira lo mal que te has portado! " Dios quiere abrazarte y amarte por medio del dolor de tus errores.
Considera esto:
Si Dios no es el acusador, entonces, ¿quién crees que es?
¿Cómo crees que se siente el ser consolado por Dios?
Toma acción:
A menudo el acusador más difícil con el cuál debes lidiar eres tú mismo. Mírate en un espejo. Perdónate a ti mismo. Sé específico. Pídele a Dios que te consuele.
¿QUIERES CONOCER A DIOS PERSONALMENTE?
Dios nos ama y tiene planes increíbles para nuestras vidas, pero ¿cómo llegamos allí?
Los siguientes pasos trazan un camino claro que Dios preparó para que encontremos una relación con Él.